Si este invierno el catarro no te deja vivir, éstas plantas van a ser tu mejor aliado

Los virus van y vienen y sí, te ha tocado. Pero no te preocupes, sabiendo a qué acudir, en pocos días estarás de nuevo en tu sitio. Desde hace siglos la fitoterapia ha sido un gran aliado a la hora de combatir los principales síntomas de los resfriados, desde la tos hasta la congestión nasal. Así, el tomillo, el eucalipto, las yemas de abeto o el llantén son solo algunos de ellos.

Para la congestión lo más eficaz son los vahos de eucalipto. Liberan las fosas nasales y abren los pulmones para que respiremos mejor. En esta línea actúan también las yemas de abeto o el llantén que tienen un potente efecto expectorante.

Para la tos u otras afecciones de garganta podemos acudir al tomillo que podrá tomarse en infusión bien calentita. Éste actúa como antiséptico respiratorio. O incluso, pueden usarse mieles provenientes de abejas que han polinizado campos llenos de esta planta. Además de un sabor extraordinario, obtendremos un efecto doble ya que la miel suaviza la garganta. En este sentido, es muy bueno el erísimo, que también se le conoce como la hierba del cantor.

Otro síntoma del resfriado suele ser la sensación de frío que recorre nuestro cuerpo. Para combatirlo usaremos el jengibre, que tanto en polvo como en raíz, nos permite hacer una infusión que al ser picante hace que nos suba la temperatura corporal. Aunque por esa misma razón no debemos tomarla si tenemos fiebre para no elevarla aún más.

Pero además de combatir los síntomas siempre hay que ir a la raíz del problema y ayudar a que el cuerpo se cure solo. Y es ahí donde la equinácea se convierte en la principal protagonista. Refuerza el sistema inmunitario de forma que el cuerpo combatirá el virus con más fuerza.

Y, por supuesto, no hay que olvidar al propóleo. Este producto no es una planta sino una sustancia que las abejas obtienen de la resina de los árboles y que lo usan para construir sus colmenas. Es un fantástico antibiótico natural así que nos ayudará a combatir los virus y proteger nuestra garganta de las infecciones.

Aunque la información presentada puede servir de orientación, en ningún caso debe ser considerado como prescripción o recomendación para ninguna enfermedad. CONSULTE SIEMPRE A SU MÉDICO DE CONFIANZA.