La tortilla de patatas es un plato de los que los anglosajones llamarían comfort food (¿comida reconfortante?). Los platos que traen recuerdos de la infancia, en mi caso la tortilla me lleva a los veranos y las comidas en casa de mis abuelos con mis primos.

No se trata de un plato especialmente ligero pero un capricho de vez en cuando no hace mal a nadie y si la comemos acompañada de ensalada o verduras al vapor es una comida bastante razonable.

Hoy os voy a enseñar mi receta de tortilla de patata. Y digo la mía porque esta es otra de las recetas españolas que tiene versiones para dar y tomar. Y eso que tiene pocos ingredientes: patatas, huevos y cebolla… o no. La mía es con cebolla, pero cada cual que haga con la cebolla lo que le parezca, en mi familia hay uno que la come sin cebolla y le seguimos hablando.

En cuanto a la cocción, a mí me gusta jugosa pero no babosa, un poco cruda en el centro pero sin que las patatas naden en huevo. Y con textura algo ligada y cremosa por dentro y casi crujiente por fuera.

Las patatas más confitadas que fritas, es decir cocinadas en aceite a temperatura más bien baja para que queden muy blanditas. Por eso empiezo a cocinarlas con el aceite en frio directamente.

Yo no salo las patatas ni el huevo sino la mezcla final, en parte porque así es más fácil controlar la cantidad de sal. Pero sobre todo porque la sal altera la textura del huevo batido (queda más líquido) y hace que las patatas queden más secas y la mezcla no liga igual de bien.

Y hablando de sal si alguna vez se os olvida salar la tortilla y os dais cuenta mientras la estáis cocinando frotadla con algo de sal por fuera en cuanto cuaje (por los dos lados), la tortilla en caliente absorbe relativamente bien la sal.


Raciones: 6

Tiempo de preparación: 40 minutos

Ingredientes:

  • 1 kg de patatas. las de la foto son del huerto de mis suegros, si las encontráis mas grandes mejor.
  • 6 huevos.
  • Aceite de oliva virgen extra, algo más de medio litro.
  • Una cucharadita de sal (dos pizcas).
  • OPCIONAL: una cebolla pequeña.

 

Preparación:

Pelar y cortar las patatas en rodajas finitas. Es más fácil de hacer con una mandolina pero un cuchillo afilado sirve estupendamente, eso sí, hay que intentar que todas las rodajas sean del mismo grosor.

Cortar la cebolla en plumas.

 

Poner las patatas y la cebolla en una sartén honda.

Cubrir de aceite y poner a fuego medio.

Freír despacio hasta que las patatas estén blanditas (al presionar ligeramente con el canto de un tenedor se rompen) y ligeramente doradas. se tardan unos 20 minutos.

Escurrir. Yo coloco un escurridor dentro de un cuenco grande y vierto todo el contenido de la sartén dentro, pero se pueden sacar las patatas con una espumadera escurriendo bien. El aceite se puede guardar para utilizarlo un par de veces más.

Cascar los huevos en un cuenco y batir.

Añadir las patatas y mezclar bien con un tenedor aplastando alguna patata para que la mezcla quede más cremosa.

Se puede añadir un chorrito pequeño de agua (algo así como una cucharada) se supone que ayuda a esponjan el huevo.

Salar y remover para que la sal se incorpore de forma homogénea. Podéis probar la mezcla para ver si está bien de sal, tened en cuenta que la mezcla cruda sabe algo más salada que la tortilla ya cuajada.

Dejar reposar unos minutos. La patata libera almidón o absorbe huevo o las dos cosas y la mezcla espesa un poco.

Poner una sartén mediana (creo que la mía es de 20 cm) a calentar a fuego medio/bajo. Añadir una cucharada o dos del aceite de freír las patatas y extender bien por toda la superficie de la sartén.

Verter la mezcla de patatas y huevo en la sartén y agitar un poco para que se reparta de forma homogénea.

Cocinar durante tres o cuatro minutos o hasta que se formen burbujas en la superficie, como el la foto de abajo.

Colocar un plato sobre la sartén y darle la vuelta a la tortilla. Deslizar la tortilla de vuelta a la sartén. Como mi mezcla es bastante espesa y no se desliza bien, yo la empujo suavemente con una espátula o con una lengua de gato.

El borde del lado por el que ha caído la tortilla queda bien cerrado y redondito, el otro suele quedar un poco abierto, así que podéis “remeterlo” empujando suavemente con la espátula. Si aun así os queda muy abierta al final le podéis dar otra vuelta a la tortilla teniendo deslizando la tortilla con la parte abierta primero sobre la sartén.

Cocinar durante otro par de minutos.

Si os gusta cuajada del todo: después de darle la vuelta tapar la sartén y cocinar 4 o 5 minutos a fuego suave.

Retirar del fuego y colocar en un plato.

Si no queréis que se os desmonte la tortilla al cortarla, sobre todo si queréis cortarla en cuadraditos, dejadla reposar 5 minutos.

 

Para servir:

Se puede servir caliente, tibia (mi favorita) o fría.

Acompañada de ensalada, de judías verdes, de pimientos fritos o asados… O en bocadillo. O cortada en cuadraditos para picar. Está buena de todas las formas posibles.