La polenta es sémola de maíz que se usa principalmente en Italia, aunque su uso está ya bastante extendido. Es una buena fuente de hidratos de carbono de absorción lenta, contiene fibra y es muy fácil de digerir.

Se consume tradicionalmente en forma de puré o gachas, acompañado por un ragú de verduras o de setas.

Pero a mí como más me gusta es a la plancha, crujiente por fuera y cremosa por dentro. Se puede utilizar como picoteo con alguna salsa, de acompañamiento de cualquier plato y también puede servir de base para canapés. Como la polenta es de sabor muy suave va muy bien con casi todo.

Yo uso polenta instantánea de cultivo ecológico porque se hace en un momento pero podéis usar otra. En general se cuece una parte de polenta por cuatro de agua, pero seguid las instrucciones del paquete. Al cocer la polenta podéis aromatizarla con hierbas y especias para darle diferentes toques.


Raciones: 4 personas si es un acompañamiento.

Tiempo de preparación: 10 minutos + media hora mínimo para que se enfríe.

 

Ingredientes:

Medio vaso de polenta.

Medio litro de agua.

Una pizca de sal.

Un poco de pimienta negra.

 

Preparación:

Poner el agua a hervir en un cazo.

Añadir la sal y una pizca de pimienta.

Cuando el agua hierva, bajar el fuego al mínimo.

Incorporar la polenta en lluvia, removiendo continuamente para que no se formen grumos.

      

Cocer hasta que espese sin parar de remover. Continuar removiendo el tiempo que indique el paquete (o un poquito más).

Engrasar un molde con un poco de aceite de oliva y verter la polenta. Aseguraos de cubrir bien todas las paredes del molde. Podéis ser un poco generosos con el aceite, la polenta no lo va a absorber.

      

Dejar enfriar. Puede ser en la nevera. Si no vais a usar la polenta enseguida, podéis cubrir el molde y guardar la polenta fría en la nevera un par de días.

Cuando la polenta esté bien cuajada, desmoldar y cortar con la forma que se quiera, en palitos tipo patatas fritas, o en láminas finas. Se desmolda con mucha facilidad. Si no sale enseguida, presionar ligeramente uno de los bordes hacia el interior con cuidado de no romper el bloque para permitir que entre algo de aire entre la pared del recipiente y la polenta.

Calentar una sartén a fuego suave/medio con un chorrito de aceite.

Colocar los trozos de polenta y dorar bien por todas las caras.

Para servir:

Servir enseguida, se puede salar ligeramente una vez hecho.

Como aperitivo con parmesano espolvoreado por encima y una salsa de tomate para mojar por ejemplo.

O de acompañamiento para cualquier plato.