Hoy os traigo una versión más sana de un plato de comida rápida o preparada que vuelve locos a los niños, Nuggets de pollo.

Nunca he entendido muy bien por qué a mis hijas no les gusta demasiado el pollo empanado, pero se vuelven locas por unos Nuggets. Misterios de la infancia. Así que para no comprar porquerías prefabricadas, los hago en casa y tienen el mismo éxito. Y evito que coman almidones y azúcares que no pintan nada en un plato de pollo.

Son muy rápidos de hacer, se pueden congelar para tenerlos a mano y la verdad es que están buenos.

El pollo es una buena fuente de proteínas animales, es una carne bastante magra y aunque lo de la fritura puede ser discutible, (de vez en cuando también se puede) se pueden cocinar al horno sin problemas. Eso sí, utilizad el pollo de mejor calidad que encontréis o que os podáis permitir, por mucho que sea comida rápida, no tiene por qué ser basura.

Los huevos y el queso se añaden para dar textura, también se puede utilizar miga de pan, leche, queso crema… pero yo prefiero limitarme al huevo y una puntita de queso para no añadir calorías vacías. A veces también lo hago sin queso (cuando las voy a comer yo) y también quedan bien.

Como mi hija mayor es bastante rollo para comer, los hago muy sencillitos y no utilizo demasiadas especias. Aunque podéis probar la combinación de especias que más os guste, tanto en la masa como en el rebozo, para darles un toque diferente.

Es un plato que puede ser apto para celiacos sin problemas utilizando pan rallado sin gluten y harina de arroz o de garbanzos.


Raciones: 20 a 23 nuggets (unas 7 personas)

Tiempo de preparación: 15 minutos + tiempo de cocción

 

Ingredientes:

  • 600 g de pechugas de pollo.
  • Dos huevos.
  • Opcional: Un trozo de queso del tamaño de un quesito más o menos. Cualquier queso de pasta dura vale, yo he usado maasdam.
  • Media cucharadita de ajo en polvo.
  • Una pizca de sal.
  • Un par de vueltas de molinillo de pimienta.

          Para rebozar:

  • Un poco de harina de la que más os guste.
  • Uno o dos huevos.
  • Pan rallado (sin gluten si seguís una dieta sin gluten).

 

Preparación:

Limpiar las pechugas de grasa, piel y restos de hueso o cartílago. Cortar en dados.

Poner en el vaso de la batidora o robot de cocina.

Añadir los huevos, el queso, ajo en polvo, sal y pimienta.

    

Triturar hasta obtener una masa homogénea.

Preparar un plato con harina, otro con huevo batido y uno con pan rallado. Se puede poner una pizca de sal en cada uno. Aunque yo cocino con poca sal y no lo hago.

Formar bolitas con la masa. Es bastante pegajosa, así que os recomiendo hacerlo con dos cucharas o con las manos mojadas.

Pasar las bolitas por harina y darles forma aplastada.

    

Pasar por huevo y pan rallado.

Se pueden congelar directamente en este punto. Mejor en una bandeja forrada con papel de horno o film transparente, bien separados para que no se peguen y tapados. Una vez congelados se pueden guardar en una bolsa o un recipiente hermético en el congelador (ya no habrá problema para amontonarlos.

O cocinar inmedatamente:

Freír: en abundante aceite caliente (no más de 175ºC si es aceite de oliva) no demasiados a la vez para que no se enfríe el aceite, hasta que estén dorados. Unos 5 minutos. los míos son bastante amarillos por dentro porque uso pollo de corral y huevos de mis gallinas.

En el horno: precalentar el horno a 200ºC. Engrasar una bandeja de horno o forrar con papel sulfurizado o con silicona. Colocar los nuggets y añadir un chorrito de aceite. Hornear durante 15 a 20 minutos dándoles la vuelta a mitad de cocción hasta que estén dorados.

 

Para servir:

 

Esta vez con salsa de tomate casera para mojar, aunque se puede poner cualquier salsa, o sin ella…