Parece que ahora sí que sí, estamos en otoño. Esta mañana tenía una capita de hielo en el parabrisas del coche. Por fin apetecen guisos calentitos. Así que para celebrarlo hoy toca un potaje de garbanzos con calabaza.

¿Qué más os puedo contar de los garbanzos? Como ya os he dicho alguna vez, son probablemente mis legumbres favoritas, muy versátiles en la cocina, nutritivos, y buenísimos.

Y no, no engordan. Sobre todo en guisos como este, en los que se combinan con verduras.

La combinación con calabaza es sorprendentemente buena. En mi casa nunca se ha comido mucha calabaza, hasta que hace tres o cuatro años empecé a experimentar un poco con ella. El sabor dulce va muy bien con un montón de platos. Es fundamentalmente agua y fibra, con muy bajo aporte calórico, rica en antioxidantes y minerales. Y estamos en plena temporada.


Raciones: 4

Tiempo de preparación: 2 horas y cuarto más 12 horas de remojo. O 25 minutos con garbanzos de bote.

 

Ingredientes:

  • 240 a 320 g de garbanzos secos remojados de la noche anterior (o un bote de garbanzos cocidos).
  • Aproximadamente medio kilo de calabaza.
  • Dos cebollas.
  • Tres zanahorias.
  • Un pimiento rojo.
  • Dos tomates.
  • Una pizca de sal.
  • Pimienta al gusto.
  • Una cucharadita de pimentón.

 

Preparación:

La noche antes poner los garbanzos a remojo.

Escurrir los garbanzos.

Poner agua a hervir en una cazuela.

Cuando rompa el hervor añadir los garbanzos.

Cocinar durante una hora y media a dos horas, hasta que los garbanzos estén tiernos.

Salar a media cocción.

Si los garbanzos se quedan cortos de agua durante la cocción (tienen que estar sumergidos durante todo el proceso), añadir agua hirviendo. Si añadimos agua fría quedarán duros. No tiréis el agua de cocción.

Mientras cuecen los garbanzos preparamos las verduras.

Pelar las cebollas y las zanahorias y lavar los pimientos y los tomates.

Cortar en trozos muy pequeños (en brunoise) las cebollas, zanahorias, tomates y pimientos. Si tenéis un robot de cocina o similar podréis hacerlo bastante rápido.

Poner a rehogar con un chorrito de aceite y una pizca de sal.

Pelar la calabaza y cortar en dados de un cm de lado aproximadamente (tamaño de un bocado).

Cuando las verduras estén tiernas, añadir la calabaza y rehogar a fuego medio hasta que la calabaza tome color y empiece a estar blandita.

Añadir el pimentón y remover para que no se queme.

Cuando los garbanzos estén listos, retirar algo de líquido de cocción si hay demasiado (tienen que quedar justo cubiertos), añadir las verduras rehogadas y un poco de pimienta negra molida.

Si utilizáis garbanzos ya cocidos de buena calidad, podéis utilizar el líquido de conservación en el que vienen y añadís algo más de agua o de caldo de verduras.

Cocer todo junto a fuego suave hasta que la calabaza esté blandita y el guiso espese un poco. El tiempo dependerá de lo que la hayáis cocinado al rehogar. En mi caso como está casi hecha antes de añadirla a los garbanzos vale con unos 5 minutos.

 

Para servir:

Podéis añadir alguna hierba picada como perejil, cilantro o albahaca al final para dar un toque de frescor. O un chorrito de aceite de oliva con spirulina.

Como la calabaza es muy dulce también le va bien un poco de levadura nutricional.