Hoy os traigo una receta de galletas, son finitas, muy crujientes pero nada duras, son algo así como tejas de sésamo. Buenísimas, en mi casa tienen mucho éxito.

No tienen gluten y son aptas para vegan@s.

No os asustéis por lo de la pimienta, no son picantes, ni saben realmente a pimienta. La pimienta despierta las papilas gustativas y les da un toque diferente.

Saqué la receta del libro: “Le meilleur livre de recettes sans gluten” de Phil Vickery del que ya os he hablado un par de veces.

En la receta original se utiliza mantequilla, y si os apetece podéis hacerlo, pero a mí me gustan mucho más con aceite de coco, salen más finas y con una textura más ligera. También he sustituido el azúcar blanco por panela, no sólo porque es más sana, sino porque quedan más ricas.


Raciones: unas 20 galletas.

Tiempo de preparación: 15 a 20 minutos.

 

Ingredientes:

  • 200 g (una taza y media) de semillas de sésamo.
  • 125 g (una taza) de panela.
  • Dos cucharadas soperas de aceite de coco.
  • 30 g (dos cucharadas y media) de harina de arroz.
  • Dos cucharadas de agua.
  • Una cucharadita de pimienta negra molida.
  • Una cucharadita de psillium hidratado (una punta de cucharadita de psillium en un fondo de agua caliente).
  • Una pizca de sal.

 

Preparación:

Precalentar el horno a 190ºC.

Mezclar el sésamo, la pimienta, la harina de arroz, la sal y el psillium en un cuenco.

Poner la panela, el aceite de coco y el agua a calentar en un cazo a fuego muy suave.

Remover hasta que se funda el aceite.

Añadir el líquido al cuenco con los ingredientes sólidos y mezclar bien.

Engrasar una bandeja de horno o colocar una lámina de silicona.

Colocar cucharaditas de masa en la bandeja, bien separadas. No hace falta aplanar los pegotitos, la masa se extiende sola al calentar.

        

Meter en el horno y cocinar durante 8 a 10 minutos.

Sacar del horno y dejar enfriar unos minutos en la misma bandeja.

Para que queden más crujientes se pueden transferir las galletas a una rejilla para que terminen de enfriarse.

 

Para servir:

Para merendar tal cual o añadir en trocitos al muesli o al porridge.

Se conservan en un recipiente cerrado, una lata de galletas por ejemplo, unos días.