¡Ya tengo horno! Si no sabéis de que va la peli y os interesa podéis mirar el post del gazpacho. Y para celebrarlo me he puesto a asar cosas como una loca ¿calor? ¿Qué es eso?

Una de las cosas que he hecho es la escalivada (o escalibada) de la que os hablo hoy en el post. En mi casa nos encanta hacer ensaladas de verduras asadas en verano, sobre todo pimientos asados que valen para comer tal cual o para ir poniendo en otros platos (ensaladilla rusa, ensaladas varias, tostas de cualquier cosa…) pero también zacusca, dips de berenjenas o escalivada.

Para no morir en el intento yo suelo encender el horno por las noches y ya que me pongo aso verduras como para un regimiento. Estas ensaladas se conservan unos días en la nevera sin problemas. Pero en realidad tampoco es para tanto, ni siquiera hay que estar en la cocina, pones el horno y sales pitando.

La escalivada es un plato fresquito, colorido, sabroso, muy rico en fibra, ligero y lleno de vitaminas. Y que vale para todo, de primer plato, de acompañamiento, de base para unas tostas con bacalao o anchoas, para poner en bocadillos… incluso he visto por ahí alguna crema fría hecha a base de escalivada (poner agua y triturar, tengo que probar un día a ver que sale).

En muchas recetas para asar las verduras veréis que se engrasa la bandeja o que se pone un chorrito de aceite sobre las verduras antes de asarlas, yo no lo hago. Nunca se me han quedado pegadas ni el aceite aporta nada a la cocción, así que no veo la necesidad.

Yo recupero el jugo que sueltan los pimientos y tomates para hacer el aliño, así las verduras quedan muy jugosas y reduzco la cantidad de aceite que les pongo. Pero no el jugo que sueltan en la bandeja, que en general está bastante requemado sino el que se queda dentro de las verduras.


Raciones: 6

Tiempo de preparación: 2 horas

Ingredientes:

  • Dos pimientos rojos.
  • Dos berenjenas.
  • Dos cebollas.
  • Tres tomates maduros.
  • Dos dientes de ajo.
  • Dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
  • Una pizca de sal.
  • Opcional: vinagre y pimienta.

 

Preparación:

Encender el horno a 180ºC.

Lavar las hortalizas.

Poner los pimientos enteros, las berenjenas y las cebollas en una bandeja de horno.

Meter en el horno y asar durante unos 50 minutos.

Añadir los tomates y cocinar hasta que los pimientos y las berenjenas estén blanditos. Aproximadamente media hora más.

Sacar del horno y dejar enfriar lo suficiente como para poder tocar las verduras.

Pelar las verduras y cortarlas en tiras, podéis ir poniéndolas todas en un cuenco al revoltijo o ponerlas estiraditas en (yo soy más de revoltijo, igual es más feo pero los sabores se integran mejor) una fuente para que queden más bonitas:

Una forma sencilla de pelar el pimiento es abrir el pimiento por la base (la parte que no tiene el tallo), guardar el líquido del interior para luego. Separar las dos mitades, la mayor parte de las pepitas quedan en la punta. Coger una mitad  quitar las pepitas que queden pegadas a la carne pasando un dedo con suavidad. Quitar la piel con cuidado, si el pimiento está bien cocido sale prácticamente sola. Cortar en tiras, vale con las manos, de arriba a abajo. Y repetir hasta acabar con los pimientos.

Para las berenjenas, abrir también por la mitad, presionar con cuidado para que suelten el líquido (este es mejor desecharlo porque amarga bastante). Pelar metiendo el dedo o una cuchara entre la piel y la carne. Cortar también en tiras, como con los pimientos, es más fácil con las manos.

Pelar las cebollas y cortar en plumas.

Pelar el tomate, retirar las pepitas (en realidad toda la parte central, que está dura) y guardar el jugo junto con el del pimiento.

Filtrar el jugo de tomates y pimientos, añadir un par de cucharadas de aceite de oliva virgen extra, sal al gusto y si queréis un chorrito de vinagre y una pizca de pimienta.

Verter la mezcla sobre las hortalizas.

Pelar y picar los dientes de ajo y añadir.

Remover (solo si está en cuenco), probar y rectificar de sal si es necesario y dejar reposar para que se integren los sabores.

 

Para servir:

Se puede servir directamente tibio o frío de la nevera de un día para otro (o en cualquier etapa intermedia).

al servir podéis añadir un chorrito de aceite por encima.

Sirve como entrante, acompañamiento de casi cualquier cosa o para comer sobre pan.

Va muy bien con salazones y ahumados.